AJOLOTE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN.
La UICN advierte que entre los factores de amenaza contra el ajolote está el crecimiento de la actividad turística mal regulada, lo que aumenta la contaminación en la zona. Xochimilco es conocido internacionalmente por sus paseos en las trajineras, unas embarcaciones decoradas con motivos mexicanos, donde se puede pasear por la zona mientras se come y bebe escuchando mariachi.
Los investigadores han realizado estudios de nicho potencial, un análisis matemático con imágenes satelitales para determinar el hábitat de una especie, y encontraron que no en los 180 kilómetros cuadrados de canales en Xochimilco puede habitar el ajolote, solo en algunos pequeños espacios dispersos en el área puede sobrevivir, lo que ha provocado que existan poblaciones aisladas.
Los ajolotes no pueden sobrevivir en todos los lugares debido a las variaciones de la calidad del agua. “Los ajolotes son muy sensibles a la contaminación del agua; de hecho son indicadores de la calidad del agua. Necesitan condiciones específicas para desarrollarse, como bancos de lodo para depositar sus huevecillos y un temperatura adecuada, entre otras cosas”, afirma Quintero.
“Hay sitios donde puede haber calidad de agua relativamente buena, pero cuando tienes casas alrededor, los animales se estresan y mueren; prefieren los sitios tranquilos donde solo se escucha el viento y no donde se cantan canciones a todo volumen; entonces la urbanización, aun cuando puede no afectar la calidad del agua, sí afecta a los ajolotes”, apunta Zambrano.
Xochimilco fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO en 1987. “Es nuestro único patrimonio que tenemos para heredar a los hijos, pero de una mejor manera. Ahí nacimos, ahí crecimos y vivimos, somos los indígenas quienes hemos preservado el ecosistema”, dice con orgullo Eslava Sandoval.
Este chinampero, agricultor de la parcela de cultivo tradicional prehispánico, compara a Ciudad de México con un gran monstruo que cada día crece más, que necesita más agua, oxígeno, alimentos frescos y toda serie de servicios de los que Xochimilco, si se le diera la prioridad que merece, podría ser el gran proveedor a futuro, como lo fue en el pasado prehispánico.
Dionisio Eslava recuerda con nostalgia que hace apenas unos años, en los 90, llegaba a pescar más de 30 ajolotes de buena talla, y que ahora es casi imposible encontrar alguno. Incluso menciona que en los últimos 14 años solo ha pescado un organismo que murió al poco tiempo. En aquellos tiempos dejaban ir a los ejemplares más jóvenes para que siguieran creciendo, como les enseñaron sus antepasados. Incluso el ajolote era un platillo típico que se servía en la zona.

interesante y entretenido
ResponderBorrarQue importante está información
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